martes, 23 de abril de 2024

La Danza en la Grecia Clásica (Parte IV)

 

LA EXCELENCIA DEL ALMA (Aspecto axiológico)

En el transcurso de la investigación se ha observado que no es posible hablar de Grecia antigua como unidad política, ya que el sistema predominante fue el de las Polis: ciudades estado independientes; lo que explica que no dejaban de ser coyunturales si bien es cierto que crearon alianzas y confederaciones.

El sistema político, cultural y social de la democracia constituía una de las formas de gobierno más equilibradas de la Antigüedad, lo que, sin duda generó una tendencia a la armonía y la sutileza buscada al interior de su código ético. Situación por la cual el pensamiento filosófico de una época no necesariamente implica una visión unificada del proceder de cada ciudad.

Para Vernant[1] esta respuesta está vinculada al conjunto de condiciones que condujeron a Grecia de la civilización palacial micénica, muy próxima a los reinos orientales de aquel tiempo, al universo social y espiritual de la Polis. Vernant, continuando con la exposición coloca los rasgos que, a su juicio, caracterizan el comienzo de la filosofía y de la ciencia griegas, engarzados entre sí y estrechamente relacionados. A saber:

1.      Carácter profano y positivo. Es decir, el pensamiento ya es ajeno a la religión. Las explicaciones que los primeros filósofos dan a la génesis del cosmos y a los fenómenos naturales son de espíritu plenamente positivo. Se ignoran a sabiendas y con premeditación y alevosía las Potencias divinas.

2.      Noción de un orden de la naturaleza concebido de manera abstracta y fundado sobre relaciones de estricta igualdad. El orden cósmico ya no descansa sobre el poder de un dios soberano, sino sobre una ley inmanente al universo, una regla de reparto (nomos) que impone a todos los elementos que constituyen la naturaleza un orden igualitario. Ninguno manda sobre otro.

3.      Visión geométrica de un universo situado en un espacio homogéneo y simétrico. El mundo físico se concibe y proyecta en un marco espacial que ya no se define por sus cualidades religiosas de fasto o nefasto, de celeste o infernal, sino que está hecho de relaciones recíprocas, simétricas, reversibles.

El riesgo de establecer una unidad de continuidad sobre determinados pensadores, su influencia y participación en la forma de concebir la vida artística puede ser imprecisa. Quizá hasta especular sobre su directa influencia en la apreciación ciudadana y esclava. Si bien algunos pensadores como Aristóteles o Platón formaron parte importante en el análisis del Estado, al reflexionar por ejemplo en materia política, pedagógica y artística; es cierto que otras escuelas filosóficas pueden tener tesis contrarias que también asumieron algunos ciudadanos. Escuelas como el hedonismo, estoicismo, los pitagóricos tuvieron influencia en la axiología e incluso fueron consejeros o representantes de cargos sociales. Por lo tanto, es incierto determinar en qué medida se compartía de la visión general de los valores.

En la elaboración del concepto Danza disciplinada, la determinación de valores seculares y en la identidad general de las costumbres, pues no apela a las condiciones iníciales de los campos de experiencia previos al ámbito de conocimiento filosófico, pero son las apropiadas para aplicarse al modelo de estudio. La discusión entre el análisis estético, la experiencia estética y los estadios del arte no son propios de la investigación. No obstante, el planteamiento aquí señalado imprime la necesidad de consideración de la participación y valoración del ciudadano en la polis de frente a la expectación o ejecución de una actividad artística. 

Los griegos no inventaron en sí el arte. No crearon de la nada, y si bien Oriente como las antiguas culturas de los países mediterráneos, les proporcionaron formas primitivas que los modificaron, sí parecen ser quienes dieron unidad de sentido al término, al hacer análisis de las relaciones del conocimiento sensible, los objetos ideales de belleza, el lenguaje, la contemplación y otras cualidades capaces de ser aplicadas bajo categorías.

 El modelo de arte en cuanto que estética se da en predominio de la sensibilidad externa (aísthesis) y por lo tanto el contenido se va reduciendo a mero dato sensible (aiszthetón). El análisis estético funge en cuanto se percibe nuestro objeto de estudio mediante los dos sentidos privilegiados por los griegos, la vista y el oído: mediante el oído percibimos el ritmo en la melodía, y mediante la vista lo percibimos en la danza (lo que es prueba de que el mismo ritmo gobernaba la danza, la poesía y la música).

Ahora bien, que lo bueno, lo bello y lo verdadero estén, desde una perspectiva trascendental, en pie de igualdad metafísica quiere decir que la constitución de la realidad llevada a cabo por tales ideas se articulará de modo que lo bueno aparezca como bello y ambos en su determinación de verdadero; o a la inversa, que lo verdadero sea la iluminación en lo que luce lo bello y ambos la trabazón de la bondad epifánica del Ser.

El arte tradicional se inscribe en la unidad trascendental e identidad ontológica recogida por la elaboración platónica de Verdad, Bondad y Belleza.[2]El término que usualmente se traduce por virtud (areté) de manera primaria significa bondad y excelencia. Dichos términos mantienen la íntima relación con una visión mucho más general de constitución del individuo dentro de la formación ontológica de la belleza, en dónde el arte es un plano general de la vida y no una actividad autónoma.

El arte se presenta como heteronomía esencial. Por tanto no existe autonomía o emancipación en lo que se refiere al arte o al artista: el arte está comprometido fundamentalmente con lo bueno y lo verdadero, de la misma manera que al artista, en su labor específica, no le son ajenas las ideas de bondad y verdad; es más, en la medida en que el mismo Bien posee prioridad ontológica sobre los otros dos trascendentales…En última instancia, arte y belleza se subsumen en la categoría superior de Bien, y la misma actividad del artista tiene como misión no tanto crear cosas bellas como cosas buenas (aunque en realidad ambos conceptos son inseparables).[3]

Y quizá la belleza no se encuentra como cualidad de las cosas, sino que arte y belleza se encuadran en pautas que están en función de la totalidad en la que el Ser se manifiesta. Y dentro de esta totalidad, Bien, Verdad y Belleza resumen la función ontológica del arte. Por otro lado, si el arte cumple su función unificadora será si no se disemina en la multiplicidad de lo estético. Siguiendo el prólogo de Danza Oriental y Occidental, se considera que es a partir de la estética que se abre el ámbito de la pura abstracción, donde la falta de determinación ontológica termina disolviendo el arte mismo, de esa forma el sujeto se identifica a sí mismo en el arte y la experiencia misma:

 La estética es la oposición al arte tradicional en la medida en que lleva consigo el predominio del sujeto individual y de su experiencia de lo múltiple como constituyentes del arte. La pérdida del referente ontológico en favor de la impresión estética desfonda el contenido mismo del arte y de su experiencia sacral. La disgregación de lo múltiple propia de la estética termina con la labor unificadora del arte tradicional. [4]

Rosa Rodríguez López, en Ritmo y Paideía[5] nos ofrece la valoración de  Mousiké como un instrumento educativo, elemento constitutivo de la paideia. Insiste en el valor moralista y pedagógico de la música, según su lectura de Platón, identificada con la sabiduría suprema.

El ideal de unidad de sentido “Mousiké” era significante, dice, dotado de mayor contenido que su objetivo en la educación (alcanzar la condición de ciudadano virtuoso en la polis griega) era el triángulo equilátero perfecto cuyos vértices son el sonido, la palabra y la danza. En una correcta adecuación a la unidad de elevación sobre los espíritus.

La explicación de esta idea que no ofrece la autora se expone Aristóteles en “La Política”, tanto como  Platón en “Las Leyes” y “La República”. El pensamiento de Aristóteles, es consecuencia de una evolución sustentada en su estrato primigenio en la tradición colectiva. Por decir de la fiesta, en dónde el mito que confiere a la música supone un origen divino. Mousiké en ese sentido incorpora el elemento ético y pedagógico, mientras mousiké como mímesis, representación que proporciona la purificación. Y esto ha de tener una directa correspondencia con la función de la poética. Mousiké funge como estrategia para el acceso de la razón, en contemplación de la verdad en sentido de sabiduría.

Rodríguez López señala, finalmente, que sonido, palabra y danza son los vértices del triángulo entrelazados por el elemento articulador que supone el ritmo. Por lo tanto, es interesante expresar que la asociación de mousiké y paideia desde la Grecia clásica. Ya sea en el mito, en el rito colectivo (que interpreta el aspecto donado por las Musas) y en la comprensión de los pitagóricos, quienes lograron recoger toda la tradición terapéutico-catárquica de la música, plantear la metafísica del número y la armonía. El ritmo musical penetra por los dos canales que llegan directamente al alma, a la psyché.

Para los antiguos griegos, la base de la religión se encuentra más en el ritual que en un conjunto de creencias. Cabe destacar que la búsqueda del equilibrio y armonía que persiste en el pensamiento, independientemente del foco en consideración otorga primacía a la areté, como unidad de lo bello, lo bueno, y lo virtuoso. Estas consideraciones en torno a la belleza que aún se encuentran atravesados por mitos, creencias y fábulas.

Los griegos distinguían de la belleza –como Diosa- las gracias  puesto que éstas eran representadas por atributos que podían ser separados de la diosa de la belleza; solo la diosa de la belleza es la que lleva el cinturón de los encantos y los concede. Toda gracia es bella, ya que el cinturón de los encantos es propiedad de la diosa de Cnido[6]; pero no todo lo bello es gracia. Sin embargo, la diosa de la belleza puede desprenderse de su cinturón y transferir su virtud a un ser menos bello. La gracia no es exclusiva de lo bello, sino que puede también pasar, aunque siempre únicamente de la mano de lo “bello”, a lo “menos bello” y a lo “no bello”.

El sentimiento de los griegos distinguió lo que todavía la razón no era capaz de precisar;  tomó de la fantasía homérica imágenes, dado que el entendimiento no podía ofrecerle aún conceptos. Aquel mito demuestra que la gracia es una belleza en movimiento; es decir, que puede originarse casualmente en su sujeto y cesar de la misma manera. Diferenciada de la belleza fija, que está con el ciudadano mismo.  El sentido del mito griego es que la gracia se transforme en una cualidad. La determinación del hombre que participa en la belleza de su estructura sólo lo hace en su representación en el mundo sensible.

Por otro lado, el atributo de la Virtud no debe, desde su separación y lejanía, determinar el modo de ser de los entes en modo alguno, si no es mediante la solución platónica que consiste en la teoría de la participación, en la que los entes-copias imitarían a las ideas-ser por un proceso del que Platón, según Heidegger, no alcanza a dar cuenta.[7]

Se distingue entre atributo y esencia, entre Ser y desplegado según esta unidad de Virtud en un mundo trascendente de las Ideas, debido a que esta operación de acceso al ser define todo aquello que se nos presenta de alguna forma. En ese mismo sentido es que Heidegger señala que para Platón se estaría ontificando al ser. Siguiendo la idea de Virtud, admite que por Ser se entiende mundo transcendente de las Ideas. Y la pluralidad de ideas, responde a la característica de la univocidad del ser. Sólo hay un camino en Platón que nos convendría seguir e interpretar, en cuanto que sí constituye una expresión ontológica, en cuanto que presenta la univocidad del ser, y es la Idea del Bien, entendido como Bien ontológico.

“El Bien” asegura la apariencia del aspecto, que es donde lo presente llega a dejar constancia de lo que es. Por este seguro un ente queda retenido y “sabido” en el ser. De la esencia de la idea suprema provendrá para toda mirada y acción circunspecta y sensatamente, sea en asuntos privados, bien en negocios públicos, debe tener ante la vista está (idea, que, por hacer posible la esencia misma de la idea, se llama Bien[8]

Heidegger faculta la exigencia de dar objetividad y solidez a los principios de los que parte la experiencia, en una realidad ultrafenoménica. Si el Bien ontológico, es condición para ser la Idea de las ideas, se debe a que no podría ser participado por todas las ideas ontológicas. El Bien ontológico es modal, es un modo de ser: ser solamente cada uno lo que es: une y distancia las ideas y lo que une y separa es un límite, es el límite constituyente. Con este enfoque,  los valores ideales de Virtud son los de la Verdad en el sujeto, y se transmitirán en el movimiento de búsqueda de belleza, de susceptibilidad y religiosidad.

Los primeros griegos tuvieron que enfrentarse a esa manera de entender el mundo, con una rotunda fuerza en la tradición. En ese sentido, Emilio Lledó pensará que una teoría ética debe de reflexionar sobre la conducta de los hombres, sobre su organización práctica en una sociedad dinámica. Es decir, reflexionar sobre el hacer como condición fundamental de un espacio social en el que no se encuentran códigos abstractos:

Ethos no brota de la reflexión, del pensamiento que interpreta la experiencia, sino que solidifica en las obras y en la actividad de los hombres. La red que se teje entre los individuos determina los niveles de lo posible y cerca el espacio de lo necesario. Esa red amplía el horizonte de las propias necesidades hacia la posibilidad que trazan las necesidades de los otros. [9]

La abierta interpretación del diálogo Filebo[10] comenta que el páthos, la afección, produce el éthos en el alma. Dicho de otro modo, que las variaciones de ritmo producen variaciones de carácter considerado una disposición ética. Por ello, música y danza intervenía en la curación de un enfermo, pues el ritmo producía una afección que llegaba por los canales de vista y oído directamente al alma; y el alma restablecía armonía, capaz de ser modificada en “ajuste” de sus componentes. El ritmo produce una afección o páthos en el alma y modifica el carácter, es por los caracteres (de éthe) de cada ritmo en particular, y estos caracteres alcanzan en la melodía, la poesía y la danza.

El ritmo tiene un carácter propio, un éthos particular, nos comenta Platón entorno a su  maestro de música Damón; afirma que los ritmos son bíou mimémata, “…imitaciones de la vida”[11]. Para él, el canto y la danza se producen al existir un movimiento en el alma: los cantos y danzas que son bellos hacen que las almas sean bellas, y viceversa. El carácter o éthos de la danza está conectado con el ritmo del texto y con las notas de la música; pero el danzarín revela el suyo propio al bailar. Platón se adelantó al comprender que la imitación ha de ser de cosas bellas y útiles para la virtud.

Para los griegos, el movimiento es de pies, de manos, de todo el cuerpo. El gesto, que vendría a traducir la palabra griega deíxis, ya no es tan fácil de comprender, pues según Plutarco, “muestra en sentido estricto las cosas en sí: la tierra, el cielo, a sí mismos, a los que están cerca”. Y añade que se parece a los nombres propios en la poesía. Este gesto está claro que no es sin más un movimiento de las manos, o un señalamiento cualquiera. Vendría a ser más bien un “retrato” en la danza, de una persona, de una cosa, en el que los gestos de las manos jugarían un papel importante. [12]

Ahora bien, dentro de las formas y funciones del estado Griego, el valor que se le asignaba al desarrollo del ciudadano se imbricaba con el desarrollo de sus potencialidades: en la política se haya la culminación de la ética y la estética, la pedagogía de la belleza. La asimetría de un proyecto político y estético se encuentra en función de que, desde la concepción de Platón hasta la de Aristóteles, los juegos y los relatos míticos tienen un importante valor educativo en la medida en que permiten acostumbrar a los niños desde pequeños en los buenos hábitos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] VERNANT, Jean – Pierre. Óp. cit. P. 46- 48

[2] Ibídem.

[3]  En: Danza de Oriente y Danza de Occidente. CHOZA, Jacinto. De GARAY, Jesús. Coord. Ed. Thémata. P. 25

[4] ANTÓN, Pacheco. José Antonio. Arte Símbolo y tradición.  En: Danza de Oriente y Danza de Occidente. Óp. Cit.  P. 33

[5] En: Danza de Oriente y Danza de Occidente. Óp. Cit.  P. 37-39

[6]TURER, Manso Armando. Genealogía de la filosofía. Revista virtual. Junio 2008. En:  http://www.turemanso.com.ar/fuego/filosofia/genealogia.html

[7] HEIDEGGER, Martin. Doctrina de la verdad según Platón. Trad.Juan García Bacca, Venezuela, 1998 p. 8

[8] Ibíd. P. 22

[9]  LLEDÓ, Emilio. El mundo homérico. En .Historia de la ética 1: De los griegos al renacimiento. Victoria Camps com. Ed. Crítica, Barcelona. P. 17

[10] FITTON, J. W.: “Greek Dance”, Classical Quarterly 23 (1973),p.270.

[11] PLATÓN, República, 400ª. Citado en Ídem.

[12] CF.  Danza de Oriente y Danza de Occidente. Óp. Cit.  P. 66

sábado, 20 de abril de 2024

La Danza en la Grecia Clásica (Parte III)

 

 CIUDAD DE ESCLAVITUD (Aspecto económico)  

El concepto de economía en su sentido moderno es intraducible al griego, porque no existió como tal. Oikonomia significaba en la Grecia antigua gestión del patrimonio familiar. Como se explicó en el apartado pasado sobre la institución de la familia el jefe del oikos es quien supone esta carga. Se distinguen diferentes actividades en este campo, entre las que la agricultura es ensalzada y contrapuesta a otras (la artesanía, por ejemplo), consideradas indignas de un hombre libre. Simplemente, en base a estos preceptos, los ciudadanos y los extranjeros querían conseguir una seguridad y tranquilidad definitivas, que no perjudicasen a la polis.

Los griegos no tenían políticas ni instituciones económicas, en parte porque aquellas se basaban en todo lo que era rechazado como impropio de las clases superiores, a saber: el trabajo manual, el mercado y el artesanado, actividades tenidas por incompatibles con la libertad. Otra característica del pensamiento griego consistió en que la cuestión de la riqueza fue considerada esencialmente como algo moral.

En el s.VI a.C. se incrementa la demanda de esclavos en Atenas por la privatización de la propiedad de la tierra, el fomento de la producción mercantil y la falta de mano de obra interna; esto, sumado a que Atenas fue el centro de atracción de una ingente población y al incremento de la demanda de ingresos líquidos de las élites, obligó a que se entendiera la esclavitud como un hecho primordial y como una actividad que la polis “naturalmente” debía realizar en vista a la culminación de su telos: el buen gobierno y la vida feliz.

En una sociedad donde se han satisfecho las necesidades primarias, es la posibilidad de la Danza que puede llegar a una sofisticación, ya sea en forma de demostración, tanto como en el paso de una forma más organizada y especializada de la conciencia frente a la vida colectiva. Parece que en la polis de Atenas la importancia del dinero y la actividad económica de la ciudad primaron sobre la vida política e hicieron que disminuyera la conciencia social.

…la danza, como producto del mundo simbólico, posee dimensiones –la social, la institucional y la estética, entre otras- que la diferencian cualitativamente de otros comportamientos que le son semejantes, por ejemplo, lo que interpretamos como “baile” en los animales, así se trate de una manifestación instintiva o de una conducta producto de un condicionamiento específico[1]

El núcleo fundamental de la población lo integraban el campesinado, los comerciantes y los artesanos. El pequeño labrador estaba oprimido por la pobreza y por la creciente dificultad para vivir del cultivo. Todos ellos vertebraban una clase media que podía subir o bajar en su status pero que mantenía un bienestar discreto. A los esclavos que habían tratado de escapar, se los marcaba con un hierro candente en la frente, remarcando probablemente su proximidad ontológica con el ganado.

 

En la ciudad de Atenas la existencia de un sistema democrático, implicaba que algunos grupos sociales como los extranjeros o los esclavos se ocupaban de las actividades económicas y del mantenimiento de la población, el derecho era exclusivo de los ciudadanos –nacidos e hijos de atenienses- y su ejercicio sólo se veía posibilitado por la esclavitud

La guerra constituyó el inicio del proceso que otorgaba derechos de facto sobre los esclavos; tampoco fue muy frecuente la esclavitud de nacimiento, aunque para que un esclavo fuera manumiso era requisito común que haya tenido hijos. A quienes se casaban en contra de la ley, faltaban al pago de sus impuestos, siendo metecos y libertos, también se los vendía como esclavos, aunque hayan sido griegos.

Los esclavos en Grecia se los encontraba en las más diversas actividades, sin que existan muchas de su exclusividad. Desde los esclavos que trabajaban en las minas hasta los esclavos que cumplían encargos como compradores de mercancías para sus amos, en misiones ultramarinas y con capitales considerables, haciéndose pasar como hombres libres; se halla una extensa gama de ocupaciones y funciones. Posteriormente retomaré el punto de que eran usados para placeres mundanos como también extensivos dignos de la contemplación.

En la Grecia de tiempo de La Odisea el término que se emplea es drester que simplemente refiere “alguien que trabaja o sirve”, sin que por esto se denote una clara diferencia entre el hombre libre y el que no lo es. El término que usualmente se traduce como “esclavo” es doulos, aunque no hay equivalentes exactos. El término ilota es en Esparta, penestai en Tesalia y laoi en Asia Menor, antes de referir la idea de esclavo coaccionado y tipificado, podían liberarse en conjunto y reintegrarse a la vida ciudadana.

Hubo también un grupo de esclavos que constituía una categoría aparte: tenían familia, vivían desvinculados de sus amos, se ocupaban en actividades artesanales. En otros casos algo similar ocurría, si convenía a los intereses de los amos podían alquilar el cuerpo de sus esclavas jóvenes, o la fuerza de trabajo de sus esclavos fuertes, de quienes recogían sus salarios.

El desarrollo extensivo de la esclavitud en Grecia corresponde al periodo clásico, llegándose a contar a fines del s.V a.C., por lo menos 70 mil esclavos en Atenas[2]; sin embargo, los antecedentes y la aparición de la esclavitud entendida no sólo como un modo de organización de la vida económica, sino como una ideología validada consensualmente. De las ciudades conquistadas en general, sólo se reducía a la esclavitud a las mujeres y a los niños.  Desde Solón la esclavización por deudas fue anulada para los ciudadanos atenienses.

Resulta curioso enfatizar que las comedias y danzas de las mismas fueron representadas por primera vez en la festividad anual de las Dionisias Urbanas en el 486 a. C. (cuando un tal Quiónides ganó el certamen) y en las Leneas (otra festividad dionisíaca), c. 440 a. C. Antes y después de la Guerra del Peloponeso (431-404 a.C.) se representaban cinco comedias al año en cada festividad[3]. En ellas sólo podían participar ciudadanos libres, en forma de contemplación.

Aristóteles es el principal defensor de esta práctica.

Según Aristóteles no basta sólo mirar lo que los hombres hacen, para construir la historia y teoría de la ética hay que analizar también el lenguaje en el que se expresa ese “hacer” y contrastarlo con lo que hicieron de ese lenguaje los que pensaron antes,[4] en ese sentido, generar una revisión del aspecto cultural que corresponde a los valores de una sociedad tan espléndida como la griega, puede dilucidar con claridad el trabajo en cuestión.

Aristóteles aprecia la recurrencia del telos en una noción en el espíritu del hombre: aquélla que es posible denominar imaginario estamental.[5] Para tal efecto, en comparación a la esclavitud griega, tomaré en cuenta algunos aspectos significativos de la sociedad son de lo más pintorescas y paradójicas. Es paradójico porque que el imaginario estamental trata de racionalizar cómo deberían expresarse las diferencias de “naturaleza”. Estatutariamente el esclavo es una propiedad, carece absolutamente de gobierno sobre sí mismo y se encuentra en indefinido y radical desarraigo. Es una realidad inmediata toma “naturaleza” inferior.

“La naturaleza es lo que cada cosa es, una vez acabada su generación”[6]. El esclavo perfecto es aquél que cumple la finalidad hacia la cual su naturaleza le impele a “ser así”, el que consiente que exista la esclavitud, el que obra y actúa según lo que realiza “siendo”; es decir, cumpliendo su destino de obedecer, lo que actualiza la perfección de su mismidad.

Así, cada esclavo debe vivir con placer su ser, puesto que “a cada uno le produce placer aquello que está adecuado a su naturaleza”. Lo propio del esclavo dice Aristóteles, es “vivir como no quiere”; puesto que está ubicado en relación a los demás entes por debajo de los libres y por encima de las bestias. “Es” en cuanto cumple lo que el buen gobierno de la relación heril establece, unilateral y absolutamente: en cuanto hace lo que su amo quiere y ordena

 



[1] BAZ, Margarita. Óp cit. P 114

[2] Cf.  FARRINGTON B. Óp Cit. P. 26-28

[3] Cf. FINLEY Mosses. ¿Quiénes eran los griegos?. De Los griegos en la Antigüedad. En Selección de Lecturas de Historia Antigua. Ed. de Ciencias Políticas. La Habana, 1983.

[4] Cf. CAMPS, Victoria. Aristóteles y la ética de la Polis. En Historia de la ética 1. Ed. Crítica, Barcelona. P. 138

[5] Cf. VERNANT, Jean – Pierre. Óp. cit. P 24.

[6]ARISTÓTELES La política I, 2, 1252b. 30-34. La Política. Trad. Julián Marías.

 

viernes, 19 de abril de 2024

La Danza en la Grecia Clásica (Parte II)

               EL ESPLENDOR DE ATENAS (Aspecto social)

El territorio de Grecia de la antigüedad comprende cuatro grandes zonas: Continental, Peninsular, Insular y Asiática. En Grecia Continental, la ciudad más importante fue Atenas; en Grecia Peninsular, Esparta; en Grecia Asiática, Troya; y en la Grecia Insular la isla más importante fue Creta. En el mundo antiguo de Grecia se conjuntan tres grandes etapas: Arcaico o primitivo, Clásico y Helenístico. (Anexo II y III)

 En estos largos períodos hay estructuras definidas de cambio social y económico[1]:

1.      A la época arcaica  corresponde la datación de los siglos VIII-VI a. C. Sus principales características fueron la pérdida de poder de los reyes, aparece un grupo aristocrático que se hace con el control de la ciudad. A veces, sustituido por un tirano. La iniciación de las colonizaciones: se fundaba una colonia en un territorio alejado de las polis para asentar en ella a población sobrante. Y el aparecimiento de las polis como ciudades- estado independiente.

2.      La época clásica se sitúa aproximadamente de 490-338 a.C• Fue la etapa de mayor esplendor de las polis griegas. Dentro del proceso de expansión se hallan las Guerras médicas: el enfrentamiento entre griegos y persas, que dio origen a una etapa de prosperidad y expansión. Liderando  Pericles, consolidó el sistema democrático ateniense. Además hubo otras batallas entre los propios Griegos: la Guerra del Peloponeso entre Atenas y  Esparta, hasta que a mediados del siglo IV a.C. Filipo de Macedonia, impuso su dominio sobre las polis griegas.

3.      La época helenística se expande con Alejandro Magno, hijo de Filipo II de Macedonia, quién conquistó el imperio persa y formó un gran imperio que se extendía desde el mar Egeo hasta la frontera de India. Hasta su muerte y la conformación de monarquías helenísticas.     

Historiadores como Cecil[2] comentan que hay una "Época oscura", iniciada con la invasión de los dorios, pueblo procedente del norte que destruye la civilización aquea. Con ello se inaugura en el año 800 a. C., la Época Arcaica. En el transcurso de la misma nacen las polis, ciudades-estado independientes gobernadas por una minoría de personas de sangre noble, los denominados "aristoi", a la cabeza de los cuales existía un rey.

Los aristoi eran propietarios de la mayor parte de la tierra cultivable, que era trabajada por esclavos, en tanto que el número de los campesinos libres era reducido. La importancia de la artesanía y el comercio era escasa. Cecil explica que esta forma de gobernar recibe el nombre de "oligarquía", es decir "gobierno de unos pocos". En la polis arcaica anterior a Solón, inician las reformas del legislador y especialmente la creación de un Consejo de 400 miembros, articulado, según todas las tbentes, sobre las “cuatro tribus jónicas ancestrales de Atenas”.

La historia de Grecia siempre será la historia de sus Guerras. Ya sea por la influencia en la sociedad de su integración/ absorción de aspectos religiosos, como aspectos económicos de dominación. En distintas etapas primero se dieron las invasiones de eolios, jonios, dorios y aqueos a finales del II milenio,  provocando que la civilización micénica desaparezca. Ellos ocuparon los centros micénicos más importantes: Atenas y Esparta, produciendo con ello cambios políticos y sobre todo culturales comienza a asentarse una cultura de base humanística en la que el hombre es la medida de todas las cosas.

De acuerdo con Jean – Pierre Vernant, se trataba de una sociedad –o un conjunto de sociedades- que había resultado de la “crisis de la soberanía” de Micenas y las otras viejas polis que protagonizaron la era anterior[3]. El punto clave de dicha crisis tenía que ver con la desaparición de esa especie de instancia de poder absoluto que llegó a ser el ánax, el monarca que concentraba en sí los hilos del poder político, pero también las de las redes de la economía y las funciones religiosas..

Vernant recoge los estudios de otros especialistas y concluye que, si algo separa a los griegos “oscuros” de los gloriosos micénicos es precisamente la ausencia de un núcleo de poder tan nítido como el constituido por el ánax y su corte. A cambio de ello, los habitantes de la vieja Atenas y sus parientes espirituales de Jonia multiplican los cargos de gobierno, distribuidos ahora entre la clase de los aristoi, los “mejores” o “más excelentes”.

De acuerdo con Vernant, es la arkhé misma la que se separa de la figura de un monarca, gobernante único y absoluto. El basileus –“rey”, pero originalmente una suerte de caudillo local representante del ánax- no concentra en su persona la arkhé completa; debe, por ejemplo, compartirla con un polemarca o “jefe de los ejércitos”. Y otros cargos más requerirán de otros aristoi que hagan el trabajo antes concentrado en la corte de Micenas, de Argos, de Ftía o de las otras capitales del mundo micénico.

En estos momentos dos nociones más que dan origen a la concepción de hogar, como instituciones mediadoras en la familia y el Estado: Oikos”. Es la unidad productiva económica-social y familiar. Es la casa señorial donde había una serie de elementos como tierras y gentes que las trabajaban elaborando todo lo necesario para la subsistencia. Y “Genos. Son los denominados clanes que poseen un pasado en común y se mantienen unidos.

El siglo V a.C. se encontró gobernado por un político de innegable prudencia y sabiduría, amante de las artes del espíritu y militares: Pericles, amigo de Anaxágoras, Protágoras y Heterodoxo. Llegó a ser líder del partido democrático, en una sociedad que vivía la democracia directa, en la que el ciudadano intervenía directa y obligatoriamente en las votaciones de la Asamblea de su ciudad. En la época de Pericles se consiguió la igualdad de palabra. (Anexo IV)

La existencia de este sistema democrático, implicaba que algunos grupos sociales como los extranjeros o los esclavos se ocupaban de las actividades económicas y del mantenimiento de la población, lo que permitía que los ciudadanos pudieran atender los asuntos políticos de la ciudad. Cecil comenta que Pericles simpatizó con una mayoría. Introdujo la institución de la “función asalariada” que otorgaba salario especial para los ciudadanos funcionarios que asistieran a la Asamblea  para procurar al ciudadano dedicado a los cargos públicos.

En el siglo de Pericles, la población de Atenas llegaba a los 250 mil habitantes, 40 mil ciudadanos con todos los derechos, 70 mil extranjeros y casi 140 mil eran esclavos. Todos los ciudadanos tenían el derecho de asistir a asambleas, a la escuela y al ágora. Se elaboraron escuelas, dónde solo asistían varones, en que destacaba la admiración masculina a la belleza e interés intelectual. A pesar de esto había muchas mujeres que sabían leer y escribir.

El siglo V a. C.,  anuncia el esplendor de la cultura, con el germen de las mayores manifestaciones del arte. Pero esto a su vez sólo fue posible en las guerras Médicas y las del Peloponeso. Según Cecil es en los siglos V y IV a.C. que la cultura y el arte lograron su máxima expresión, debido a que inicia la filosofía y la regulación del Estado en las Artes.

En el 550 a. C., se había fundado una liga similar entre las ciudades del Peloponeso (Liga del Peloponeso), dirigida y dominada por Esparta.  Ésta logró aprovechar el descontento general de las ciudades griegas, para enfrentarse a Atenas. En el año 431 a. C. se desató una serie de guerras cruentas como no las había tenido Grecia en siglos pasados. El origen de la guerra fue que la isla de Corcira tenía una disputa con Corinto, ciudad aliada de Esparta, y Atenas ofreció su ayuda a la isla. Así comenzó la guerra del Peloponeso, con duración de 27 años. La mayoría de las ciudades griegas entraron en el conflicto aunque el peso de la guerra recayó sobre las dos ciudades rivales: Atenas y Esparta. [4]

Farrington ubica cómo el pensamiento griego llegó a equilibrarse en un sistema distributivo del poder. Con la Asamblea popular se asumía el poder legislativo y diversas materias de política exterior. El Consejo de los 500 creado por era un órgano complementario de la Asamblea, cuyos miembros eran elegidos entre las 10 tribus del Ática que mantenían sus prerrogativas legislativas. El pueblo era soberano, sin intermediarios al tomar decisiones en asuntos del Estado durante la Asamblea. Los ciudadanos atenienses eran libres y solo debían obediencia a sus leyes y respeto a sus dioses.

El principio de igualdad otorgado a todos los ciudadanos llevaba en sí el riesgo del fraude, ya que muchos de ellos eran incapaces de ejercer los derechos políticos debido a su extrema pobreza o ignorancia. Para evitar esto, la democracia ateniense se aplicó la tarea de brindar su ayuda otorgando concesión de salarios a los funcionarios; proporcionar trabajo a los pobres, dando tierras a los campesinos desposeídos y asistencia pública para los inválidos, huérfanos e indigentes.

El imperio ateniense gestado en el esplendor de este representante se había caracterizado por una eminente fuerza naval que pudo consolidar económica, social y políticamente a esta polis como principal hegemonía de Grecia. El nacimiento de la Polis no sólo marca una serie de transformaciones económicas y políticas, sino que supone también un cambio de mentalidad, el descubrimiento de otro horizonte intelectual, la elaboración de un nuevo espacio social, centrado ahora en el ágora, la plaza pública.

El ordenamiento de la topografía de la ciudad, así como el desarrollo e inauguración de cultos y fiestas, se iluminan por tanto con el estudio de la organización política de la polis y viceversa. En este sentido vamos a plan ear lo que podría ser la continuación del artículo citado más arriba en el que postulábamos el establecimiento del Areópago como Consejo de estado derivado del final del proceso de sinecismo (y por tanto, Consejo territorial) a finales del s. VIII o principios del s. VII en la zona del oeste de la Acrópolis que se inaugura ahora oficialmente como espacio político religioso fundamental, coincidiendo además con el establecimiento de la nueva fiesta de las Sinecias que celebraba esta unificación[5]

Y continúa:

Es difícil en estas condiciones pensar en la posibilidad de la permanencia de un Ática unida con un gobierno unificado para todo el territorio, aún en el caso de aceptar una continuidad con el mundo micénico (en mayor o menor grado), así como la posibilidad de que sobreviviera una cierta organización política e institucional y de estratificación social en la época oscura lo que lleva a asumir que el sinecismo … inseparable de la formación y surgimiento de la polis[6]

La religión estaba imbricada en toda conducta, así que se creía que la persona que muere no encontrará definitivo reposo hasta que le haya cumplido una serie de ritos religiosos relacionados con su enterramiento.  El repertorio mítico entronca por otra parte con los rituales religiosos a los que también desde antiguo estuvo vinculado al teatro como parte de una serie de celebraciones o fiestas religiosas insertas en la tradición de antiguos rituales.

Ahora bien, dentro de las formas y funciones del estado Griego, el valor que se le asignaba al desarrollo del ciudadano se imbricaba con el desarrollo de sus potencialidades: en la política se haya la culminación de la ética y la estética, la pedagogía de la belleza. Las costumbres y ritos funerarios de los griegos tenían una vital importancia, tanto o más que fueron consideradas en la representación.

 



[1] Cfr. Cronología resumida de la historia griega, Resumen. NEUEDORFF, Edmund.  Óp. Cit. 53.

[2] CECIL M. Bowra, Historia de la literatura griega, ed. Fondo de Cultura Económica, México, 2005, pp. 15 ss.

[3] Cf. VERNANT, Jean – Pierre , Los orígenes del pensamiento griego, ed. Paidós, Barcelona, 1992, p. 55 ss.

[4]Cf.  FARRINGTON B. Mano y cerebro en la Grecia Antigua. Madrid, 1974. P. 25

[5] VALDÉS GUÍA, Miriam. El proceso de sinecismo del Ática: cultos, mitos y rituales en la «primera polis»  de Atenas. Universidad Complutense de Madrid Gerión  2001, n.º 19: p. 128

[6] Ídem. 130